Guía deportiva
Cómo armar el presupuesto de promocionales de tu empresa
Más del 40% de las empresas medianas y grandes en México destinará parte de su marketing a artículos promocionales en 2026. Cómo repartir ese presupuesto sin desperdiciar piezas.
Se estima que más del 40% de las empresas medianas y grandes en México destinará parte de su presupuesto de marketing a artículos promocionales durante 2026. Lo que casi nadie planea es cómo repartirlo, y así es como termina el año típico: dos compras de pánico antes de eventos y una bodega con cajas que nadie abrió.
Empieza por el calendario, no por el monto
El error de origen es abrir el año preguntando "¿cuánto gastamos?". La pregunta correcta es "¿a cuánta gente vamos a ver y qué queremos que se lleve?".
Haz una lista de los momentos reales del año en que tu marca toca a alguien en persona: ferias, torneos que patrocinas, entregas a clientes, cierres de temporada, bienvenidas a personal nuevo. Para cada uno, cuántas personas y qué tipo de contacto es. Si trabajas con deporte, el calendario deportivo de Guadalajara te da la mitad de esas fechas ya hechas.
Reparte en tres bolsas, no en una
Bolsa 1 — Base anual (50–60%). Lo que seguro se usa todo el año y no cambia de diseño: playeras de staff, termos, uniformes. Se compra una vez, en volumen, al mejor precio. Aquí es donde la serigrafía por volumen te ahorra dinero de verdad.
Bolsa 2 — Por evento (25–35%). Lo que depende de una fecha y un diseño específico: playeras de un torneo, gafetes, lonas, material de activación. Se compra cerca del evento, en tirajes cortos. Aquí conviene DTF, que no cobra montaje por color.
Bolsa 3 — Reserva (10–15%). Para lo que no viste venir. Si llegas a fin de año sin tocarla, la usas en el pedido base del año siguiente. Nunca la repartas al inicio: en el momento en que la asignas, deja de ser reserva.
Cantidad: cuenta confirmados, no invitados
La regla más rentable de todo este artículo. Dimensiona sobre asistentes confirmados y súmale un margen corto, no sobre la lista de invitados ni sobre el aforo del lugar.
Quedarte corto se resuelve con un pedido de reposición. Pasarte se resuelve guardando cajas un año y tirándolas al siguiente, cuando el logo ya cambió. Los dos errores no cuestan lo mismo.
Cuándo comprar
Los dos momentos más caros del año para pedir son los mismos para todos: el arranque de temporadas deportivas y diciembre. No porque suba el precio de lista, sino porque se saturan los talleres y pagas urgencia o aceptas la tela que haya.
Si tu bolsa base se compra en un mes tranquilo, el mismo dinero rinde más. Y si vas a producir para una fecha fija —una carrera, un torneo—, revisa cuánto tiempo toma realmente antes de cerrar la fecha con tu proveedor.
Las dos cifras que cierran el año
Al final del ejercicio, mide solo dos cosas: porcentaje repartido (piezas entregadas entre piezas compradas) y permanencia (cuántas siguen en uso a los tres meses). La primera te dice si compraste bien; la segunda, si elegiste bien el artículo. Con eso armas el presupuesto del año siguiente sin adivinar.
Si quieres que te ayudemos a dimensionar el año, escríbenos desde la cotización con tus fechas y número de personas. También puedes revisar los promocionales deportivos y la guía de promocionales sustentables.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué porcentaje del marketing conviene destinar a promocionales? +
No hay un número universal, y desconfía de quien te dé uno. Lo que sí funciona es partir de los eventos y contactos reales del año: cuántas personas vas a ver en ferias, entregas, torneos y cierres, y qué quieres que se lleven. El presupuesto sale de ahí, no de un porcentaje abstracto.
¿Conviene un pedido grande al año o varios chicos? +
Un pedido grande baja el costo por pieza pero congela dinero en inventario y te amarra a un diseño. Varios chicos cuestan más por pieza pero te dejan corregir. La combinación que mejor funciona: un pedido base anual de lo que seguro se usa —termos, playeras de staff— y compras chicas por evento.
¿Cuánto debo reservar para reposiciones e imprevistos? +
Entre 10% y 15% del presupuesto anual. Siempre aparece un evento no planeado, un patrocinio que se cierra tarde o tallas que se acabaron. Sin esa reserva, ese gasto sale de otro rubro y descuadra el resto del año.
¿Cómo mido si el gasto en promocionales sirvió? +
Con dos números sencillos: cuántas piezas se repartieron efectivamente frente a cuántas se compraron, y cuántas siguen en uso meses después. Si sobró 30% en bodega, el problema fue de dimensionamiento, no de diseño. Ese dato ordena el presupuesto del año siguiente mejor que cualquier encuesta.
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